Palomas en un supermercado, tres de la mañana y compras extrañas; no te suelto, porque no se soltarte, hablamos por horas sobre cómo frenarlo y terminamos piel con piel, abrazados a la idea del eterno presente. Estar contigo nunca fue tiempo perdido, ¿pero cómo lo explico?
-Ale Regino
